Ley de atracción

 Por Bruno Calvi


Existe una creencia pseudocientífica de que la mente a través de los pensamientos, ya sean conscientes e inconscientes, influyen sobre las vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que le pueden devolver a la persona una cantidad de energía similar a la emitida.



Nadia Burgos es una mujer comprometida con su causa, con lo que le interesa y lo que gusta. Una persona que entiende la política desde su raíz. Puedo percibir que es una de sus pasiones. Como muchas cosas que nos gustan y que nos acompañan a lo largo de nuestra vida,  llegan en la infancia, donde se comienza a descubrir ese mundo adulto que tal vez nos abruma un poco y es difícil de entender. 


Fue en el colegio primario, donde Nadia, tal vez sin querer, descubrió la política. Una pequeña reunión, entre profesores y alumnos para resolver cuestiones, funcionaron como disparador  para despertar en ella esa vocación. Y ¿por qué este artículo se titula ley de atracción? Veo a Nadia, como una mujer que no deja que nada la detenga, que desea  y trabaja hasta que lo cumple, que festeja las buenas con las personas que la acompañan también en las malas. Nadia refleja a la clase política joven, la que tiene ganas de cambiar el rumbo de la sociedad, con políticas inclusivas y  diversidad.


 Nadia Burgos entiende que la lucha y la transformación comienza en los barrios, con las personas que más lo necesitan. “La derecha oprime y la izquierda libera” contestó Nadia a mi pregunta sobre su opinión sobre ambas corrientes políticas. Entendiendo a la derecha como la corriente  que pregona los intereses de las clases más altas, de los que más tienen y de los que menos comparten. Oprime, me dice Nadia, y se me ocurre pensar pensar en un puño cerrado con fuerza,  exprimiendo algo, sacándole todo su provecho para luego descartarlo. Tal vez sirve como analogía para pensar cómo actúan los gobiernos de derecha en nuestras sociedades. Y la izquierda libera, así me resume Nadia el movimiento que ella defiende y, a decir verdad, un poco de razón tiene.  Se podría decir que todas las personas zurdas suelen ser atípicas, creo que la izquierda también es un movimiento político distinto al resto. Es decir, que va en dirección contraria al sistema. Ese sistema que Nadia me define como patriarcal, capitalista, ecocida, que arrasa con todo lo que tiene por delante. La izquierda busca resguardar a esos que son llevados por delante en esta sociedad.


Ella me explica que hay varios matices dentro de la izquierda. Nadia pertenece a la izquierda revolucionaria, a la que define como la verdadera izquierda. Eso me da a pensar la división que hay en el pensamiento, que hace que en las elecciones muchas veces vayan separados sin lograr el consenso para obtener una mayor fuerza política, una disputa de intereses de las tantas que hay en el mundo político. Elecciones donde Nadia se candidatea para diputada nacional, aunque sin poder lograr su objetivo de campaña. Sé que la ley de atracción la va a llevar lejos, tal vez no ahora, pero seguramente en un futuro. De igual manera, sus objetivos ahora son otros.


Nadia nos deja en claro que no es necesario ocupar un cargo público para transformar con la política, es más, muchas candidatas y candidatos se olvidan de sus convicciones y promesas cuando llegan a tal lugar. Nadia me habla del corto plazo, de que hoy en día para las generaciones actuales, es cada vez más difícil planificar algo a largo plazo. Nadia razona sobre su objetivo en la política, y entiende que su meta es lograr un cambio de fondo en la realidad que vivimos, luchando cada día, para conquistar de manera efectiva relaciones sociales, políticas y económicas que ayuden a cambiar de raíz el sistema. Un mundo vivible, es el conjunto de palabras que utiliza Nadia  para definir cómo sería la sociedad pensada por ella, donde sea posible tener un techo propio con el trabajo de cada persona, donde la comida alcance, donde no vivamos en una constante destrucción de la naturaleza  que sigue arrasando nuestro planeta. 


En la actualidad, Nadia  se mantiene en la lucha  constante para lograr una ley de humedales. Casualmente el día que hablamos, Paraná fue inundada por una nube de humo proveniente de  las quemas. Se la ve comprometida con esta causa, la cual preocupa mucho y donde hay una disputa de poderes que nadie quiere asumir. Las únicas personas que lo enfrentan y lo combaten son las que se manifiestan y exigen por los derechos de nuestro medio ambiente, que al fin y al cabo es donde todos vivimos.


La política ocupa un lugar importante en su vida. Sin embargo, Nadia tiene otros gustos, que muchas veces los deja de lado por la política que a veces son más fuertes. Le encanta el teatro, le gustaría poder terminar la carrera de psicología que me lo marca como algo pendiente, desea poder formar una familia con su pareja. Si haces el bien, te vuelve el bien, ley de atracción. Alguien que defiende a capa y espada sus convicciones, sin dudas hace un bien, a la política, a la democracia, a la sociedad en la que vivimos, donde muchas veces somos oprimidos por los medios de comunicación que nos dicen qué pensar, qué decir.

Nadia me dejó una grata sorpresa, una mujer que sin dudas no planea quedarse callada y que siempre va a patear para el lado de los que menos tienen. Para mí, el lado correcto.


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